El
18 de julio de 1936. La Sevilla negra
Los
orígenes de la ciudad. El Lago Ligustino y la formación de Sevilla en la
Antigüedad
La ciudad inexistente.
El desarrollismo de los años 60 y la quiebra del patrimonio urbanístico
La
aljama sevillana: un recorrido por la memoria judía
Imago
Arborum. Una visión ilustrada de Sevilla a través de sus árboles y arbustos
Tradición y capitalismo industrial en la Sevilla
Contemporánea
La
Exposición Iberoamericana de 1929
Los
centenarios de la Expo’92. Una ciudad en el escaparate
La
imagen después de la muerte. El cementerio de San Fernando de Sevilla
De
mudéjares a moriscos. Siglos XIII al XVI
Una
ciudad para un río. El puerto de Sevilla
Poder
y prostitución: de la regulación a la marginalidad. Sevilla, siglos XVI al XX
Nobleza,
burguesía y poder. Siglos XVII-XIX
Ave
María Purísima. La ciudad de Dios
Ocnos.
Literatura, exilio y nostalgia
Paseo
histórico literario por Sevilla. De Bécquer a la generación del 27
La
ciudad y el espejo. Los tópicos sevillanos
Isbiliya.
La Sevilla almohade. Siglos XII-XIII
La Sevilla de las Luces o la Ilustración de Sevilla
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El 18 de julio de 1936. La Sevilla negra
Durante la visita se reconstruirán y recrearemos los hechos
más significativos que se produjeron en Sevilla durante los años 1931-1936 (de
las numerosas huelgas por parte del movimiento obrero al levantamiento militar
insurgente contra la República del 18 de julio de 1936).
Daremos a conocer las condiciones de vida de las clases
populares, especialmente, en los barrios de La Macarena y San Luis. Y
detallaremos el alzamiento de Queipo de Llano, la toma de la ciudad y del poder
político por parte de los sublevados.
Los orígenes de la ciudad. El Lago Ligustino y la
formación de Sevilla en la Antigüedad
Alrededor del siglo VI antes de nuestra era la desembocadura
del Guadalquivir se situaba aproximadamente a la altura de la actual Puebla del
Río, precedida por una zona amplia de marismas que se iniciaban a la altura de
Alcalá del Río, y bordeada por dos elevaciones amesetadas que hoy conocemos
como Los Alcores y el Aljarafe. Esta “marisma” o Lago Ligustino —Lago del lobo,
como lo conocieron los romanos— es el enclave territorial de la ciudad de
Sevilla. Dentro de la topografía de este terreno, se encontraban algunas
elevaciones o islas que sirvieron para el primer asentamiento humano en el territorio.
Una de ellas, la mas significativa y génesis de la
ciudad, es la conocida arqueológicamente como Cota 14, elevación central en los
alrededores de la actual plaza de la Alfalfa donde se ubico, a tenor de los
datos que poseemos, la primera factoría fenicia para el comercio con los
indígenas de las tierras altas.
La ciudad inexistente. El desarrollismo de los
años 60 y la quiebra del patrimonio urbanístico
En los años sesenta del siglo XX —aproximadamente entre 1960
y 1975— se inicia el período del denominado desarrollismo español. Los cambios
en todos los ámbitos socioeconómicos (apertura de fronteras, industrialización,
exportación agrícola, multiplicación de la población, movimientos migratorios
internos...) fueron notables. Se asiste a un crecimiento de las ciudades sin
precedentes (se acentúa el proceso de urbanización), adquiriendo relevancia las
migraciones hacia núcleos como Barcelona o Madrid.
El centro de Sevilla fue especialmente castigado por este
afán de “progreso” que a la postre vino a clavar la piqueta en el patrimonio de
la ciudad en aras de la modernidad. Es éste, pues, un recorrido muy vinculado
con el concepto de patrimonio urbanístico.
La aljama sevillana: un recorrido por la memoria
judía
La ciudad de Sevilla albergó una importante colonia hebrea ya
firmemente asentada en tiempos visigóticos y que alcanza momentos de plenitud
en los inicios del siglo XI, cuando destruido el Califato muchas familias
cordobesas la escogen como refugio, o a mediados del siglo XIII, época en la
que el monarca cristiano dona todas las mezquitas de la ciudad a la Iglesia,
excepto tres de ellas que se convierten en sinagogas. A finales del siglo XIV
se produce un violento levantamiento contra varias aljamas andaluzas, entre
ellas la de Sevilla, que intentará recuperarse, pero ya con una comunidad
sensiblemente reducida en la que influyen circunstancias como las relaciones entre
judíos y conversos. En el ocaso del siglo XV, se produce la expulsión
definitiva de los judíos. Estas familias, arraigadas durante siglos en suelo
peninsular, siguieron hablando castellano allí donde pudieron empezar una nueva
vida: son los sefarditas.
Este recorrido nos servirá para acercarnos, de la mano de
esta evolución histórica y adentrándonos en las calles donde habitaron, a
aspectos como las condiciones de vida de la comunidad judía, qué labores
desempeñaba, qué relaciones mantenía con las poblaciones con las que compartió
espacios vitales o cómo le afectó los sucesivos cambios políticos y económicos.
Imago Arborum. Una visión ilustrada de Sevilla a
través de sus árboles y arbustos
Sevilla es una de las ciudades españolas con mayor variedad
de especies ornamentales que ocupan sus parques, jardines, plazas y calles.
Desde el descubrimiento de América, la ciudad jugará un papel primordial en la
incorporación de nuevas plantas y árboles frente a la jardinería tradicional de
origen romano o islámico. Desde el XVI, Hernando Colón, Juan de Castañeda,
Simón de Tovar o Nicolás Monarde, mantuvieron jardines privados que fueron
esenciales para la introducción de especies como la patata, las gundillas, el
girasol o el tabaco. Por Sevilla pasan las plantas que en el siglo XVIII y XIX
son enviadas desde América para su aclimatación en los jardines de Madrid y
Aranjuez. El primer “jardín botánico” sevillano sería el de las Delicias, donde
se introducen especies caribeñas. A esto hay que unir la introducción de otras
asiáticas.
La visita se plantea como un recorrido urbano donde lo
“verde” nos servirá de hilo conductor en una historia de Sevilla ilustrada que
se suma a las grandes remodelaciones urbanas en busca de espacios verdes de
paseo, sobre todo a raíz de la reordenación del asistente José Manuel de Arjona
y la apertura al público del paseo de Las Delicias.
Tradición y capitalismo industrial en la Sevilla
Contemporánea
Este recorrido intenta explorar la riqueza de una visión
urbana perdida, que reconstruya los espacios y los símbolos de una cultura
industrial que se supuso era la avanzada de un progreso que, aunque tardío, llegaba
para transformar la ciudad. Mediados del siglo XIX y principios del siglo XX.
La Exposición Iberoamericana de 1929
En el marco de una precariedad industrial (movimientos
obreros) y una realidad social terrible (mortalidad, inmigración, escasez de
viviendas, etc.) se ha de plantear el tema de la Exposición Iberoamericana de
1929. El controvertido tema de la Exposición supuso un gran claroscuro en la
historia de la ciudad, pues fue a un tiempo la lanzadera de la Sevilla moderna
y una carga financiera insoportable. Pese al esfuerzo inversor de la ciudad,
los resultados distaron mucho de la anhelada modernidad de la época.
El recorrido nos situará en la realidad social y política de
la época.
Los centenarios de la Expo’92. Una ciudad en el
escaparate
La Exposición Universal de 1992 ha sido el proyecto de Estado
de mayor envergadura urbanística para la ciudad y su entorno. Desde que en 1982
el Gobierno decidiera ubicarla en Sevilla todas las administraciones públicas
invirtieron en el evento, en especial en infraestructuras.
Las fechas y la ciudad no fueron resultado de la casualidad.
Al socaire de la Expo, se organizaron diferentes centenarios: el Descubrimiento
de América (allende el Encuentro de
culturas), los 500 años de la Evangelización de América (allende el
exterminio de las culturas) y el sistemáticamente silenciado quinto centenario
de la expulsión de los judios.
La Expo’92 ha sido el caprichoso escaparate de Sevilla
durante seis meses. El antes y, sobre todo, el después han marcado los pasos de
una ciudad que se resistía (y se resiste) a la modernidad.
La imagen después de la muerte. El cementerio de
San Fernando de Sevilla
El Cementerio de San Fernando se inauguró en el año 1852 como
respuesta a las necesidades de concentrar los enterramientos en un solo lugar y
no sólo en las iglesias y cementerios provisionales, ya copados en el siglo
XVIII a causa del crecimiento demográfico y las periódicas epidemias que
azotaban a la población.
Los mausoleos del camposanto sevillano nos muestran, sobre
todo, la burguesía de la ciudad, habida cuenta que la nobleza se hallaba
enterrada en las iglesias y conventos.
De mudéjares a moriscos. Siglos XIII al XVI
Etimológicamente la palabra “mudéjar” deriva de mudayyan, que
viene a significar “aquel a quien ha sido permitido quedarse”, en alusión a los
musulmanes que permanecieron en tierras cristianas tras la conquista.
Históricamente nos sirve para designar el fenómeno de pervivencia de lo hispano
musulmán que, principalmente, se manifiesta en la arquitectura.
Una ciudad para un río. El puerto de Sevilla
A finales del siglo XV la corona castellana elige como puerto
de Indias a Sevilla. Esta decisión no se tomó a ligera: la tradición portuaria
almohade que continua desde mediados del siglo XIII; y
la posición privilegiada hacia el interior, al abrigo de piratas y corsarios.
La capitalidad americana de la ciudad la situó en la punta de lanza del
desarrollo náutico de la época.
La visita abarca sobre todo los aspectos más portuarios de la
ciudad: marinería, astilleros, mancebía, aduana, Casa de la Contratación, el
malbaratillo, etc.
Poder y prostitución: de la regulación a la
marginalidad. Sevilla, ss. XVI al XX
En una ciudad de mundo como ha sido Sevilla en los tiempos
antiguos y modernos, las casas mundanas reproducían en miniatura el
caleidoscopio social. Los tratos carnales acompañaban a los negocios
mercantiles y los lugares del comercio venal no andaban lejos del tráfico de
mercancías y personas del puerto fluvial. El Compás de la Laguna, en el barrio
del Arenal, fue la Mancebía oficial de Sevilla durante siglos, lo cual no
impedía que pupilas y meretrices, con su cohorte de chulos y rufianes se
desparramaran clandestinamente por todo el laberinto de callejas y por los
alrededores del río al olor de la marinería.
Algunas de estas tradiciones sobrevivieron hasta los tiempos de
la posguerra (así la famosa "Playa de María Trifulca"), otros
espacios se incorporarían luego. En los siglos XIX y XX hubo una prostitución
popular en los alrededores de la Alfalfa, Encarnación o Alameda y otra más
selecta en torno a la Magdalena y Plaza Nueva.
Nobleza, burguesía y poder. Siglos XVII-XIX
A través de la visita, exterior e interior, de determinados
conjuntos palaciegos, nos adentramos en los complejos conceptos de la hidalguía,
la nobleza titulada, la aristocracia, los burgueses, los burgueses
ennoblecidos, la nobleza aburguesada… y su denominador común: su íntima
relación con el poder, tanto con el poder local sevillano como con el poder
central de la Corona.
Este poder político no podía alcanzarse sin el poder
económico, y viceversa. Y la concentración de este poder en pocos linajes, en
pocas familias, se manifiesta en la construcción de casas-palacio a lo largo y
ancho de los barrios más emblemáticos de la Ciudad.
Proponemos realizar la visita con un árbol genealógico en el
que se muestren los nexos familiares de los dueños y benefactores de tan
suntuosos palacios.
Ave María Purísima. La ciudad de Dios
Desde la conquista de Sevilla (1248) por Fernando III el
Santo, en la ciudad medieval se irán estableciendo las numerosas órdenes
religiosas, estandarte de la cristiandad. Son los casos de las órdenes dominica
y franciscana. Sus casas-grande residieron en el convento de San Pablo (actual
Iglesia de la Magdalena) y en el convento de San Francisco, desaparecido en el
siglo XIX a raíz de la desamortización.
A lo largo de los siglos de la edad medieval y moderna fueron
llegando otras, los carmelitas (conservatorio de música), los mercedarios (el
museo de bellas artes), los padres mínimos de la compañía de Jesús (calle Jesús
del Gran Poder), agustinos (pópulo, desaparecido). Las casas-grande fueron
centros de poder, y de formación, además de lugares de recepción de los
regulares de todos los sitios de la península, que previamente llegaban y
residían varios meses en ellas antes de marchar a ultramar, ya que Sevilla era
“puerta y puerto de Indias”.
Ocnos. Literatura, exilio y nostalgia
Luis Cernuda Bidón, el poeta aún maldito de Sevilla. Quizá
pueda decirse de toda esta etiqueta que es falsa, pero el poeta más secreto del
27 sigue siendo una de las incógnitas literarias de la ciudad. Y se resiste a
la pretendida elucidación de la miríada de congresos que —mujeres y hombres sin
duda de buena voluntad— vienen celebrando aquí mismo, en la Arcadia del
Guadalquivir que forjó, acaso con briznas de heno, como el Ocnos mitológico, la
sombra más ilustre de la calle Acetres. Este recorrido es, otra vez más, una
raya en el agua, conocer para desconocer a Cernuda, a través de la prosa más
límpida, luminosa y fantasmagórica de la literatura en español.
Paseo histórico literario por Sevilla. De Bécquer
a la generación del 27
Bécquer y la Generación (sevillana) del 27, la Sevilla de
cendales de espuma, la Sevilla de alas y besos, la Sevilla de voces a ti
debidas y de amores cúbicos, la Sevilla de amores impuros y poetas que esperan
hablar con Dios un día. Bécquer, pero también Salinas; Aleixandre, pero también
los Machado. Un recorrido por la literatura sevillana de los últimos dos siglos
(con Cernuda, protagonista de otra ruta, como ausencia palpable).
La ciudad y el espejo. Los tópicos sevillanos
Durante la visita trataremos de acercarnos a algunos de los
aspectos que conforman el entramado identitario-costumbrista de la ciudad, a
través de la visita a una serie de elementos característicos que serán
explicados in situ y cuyo conjunto ha de aportar a los participantes de la Ruta
una certera impresión de la «ciudad percibida» por sus propios vecinos.
Los elementos más «típicos» serán puestos en paralelo con
otras realidades no menos arraigadas a la esencia de la ciudad actual, como
pueden ser la inmigración, el envejecimiento social y físico del casco
histórico y de su cercana periferia, las actividades cotidianas de los
habitantes de la ciudad, etc.
Se pretende igualmente que los participantes de la ruta
adviertan el tránsito socio-económico y arquitectónico entre la Sevilla del
centro histórico y la de inmediata periferia, en este caso, el distrito norte.
Isbiliya. La Sevilla almohade. Siglos XII-XIII
En 1147 los almohades llegan a Sevilla, aunque empiezan a
relacionarse con la Península Ibérica desde 1124. Los almohades, unidos por una
filosofía religiosa común, crean un imperio centralizado y consiguen una
unificación política que los llevará a un renacer del Occidente islámico cuya
capital radicaría en nuestra ciudad.
La visita nos servirá para descubrir dos ciudades, la Sevilla
actual y la Isbiliya almohade —un mismo espacio en tiempos diferentes—. Un
recorrido que nos ayudará a plantear nuevos interrogantes cuyas respuestas las
encontraremos en una cultura islámica que nos precedió en el tiempo y con la
que compartimos algo más que un trazado urbano.
La Sevilla de las Luces o la Ilustración de
Sevilla
Con el primer plano de Sevilla en la mano, el del Asistente
Olavide, nos planteamos conocer las obras urbanísticas desarrolladas en la
Ciudad a lo largo del siglo XVIII. Atrás queda el Barroco; llega la razón; pero
el sueño de la razón produce monstruos, monstruos racionales, con nuevos
edificios que dan a la ciudad una serie de nuevas infraestructuras. Unas infraestructuras
que siguen planes diseñados, desde el Gobierno, desde las minorías que
pretenden iluminar una ciudad anclada en el pasado, y apartada ya, de la
Carrera de Indias.
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